1. Desde la
calle y con el bozal puesto, eligen la mesa que está frente a ellos, dentro de
la terraza del restaurante.
2. Entran.
3. Se sientan en la mesa que está a menos de 10 cms del sitio de afuera,
desde el cual eligieron la mesa en la que ahora están sentados.
4. Se quitan el bozal.
5. Comen, platican, se ríen: ¡Están felices y relajados!
6. Piden la cuenta, pagan.
7. Se ponen el bozal.
8. Salen y con el bozal puesto. Al pasar junto a la mesa en la que
comieron, se dan cuenta que dejaron las llaves sobre ella. Desde afuera, toman
las llaves.
Los meseros, a quienes les dejaron una propina que no llegan al 10%, siguen
trabajando sin derecho alguno a quitarse el bozal, porque de hacerlo dejarían
de percibir de manera definitiva, su miserable salario.
Beatriz Eugenia Andrade
Iturribarría.
3 de diciembre del 2020.
